La vida se va a la deriva…mientras perseguimos erradas mentiras.

Abril 12, 2008

Abaddón, el exterminador (Ernesto Sábato)

Fragmento

“Porque no hay una felicidad absoluta, pensaba. Apenas se nos da en fugaces y frágiles momentos y el arte es una manera de eternizar (de querer eternizar) esos instantes de amor o de éxtasis; y porque todas nuestras esperanzas se convierten tarde o temprano en torpes realidades; porque todos somos frustrados de alguna manera, y si triunfamos en algo fracasamos en otra cosa, por ser la frustración el inevitable destino de todo ser que ha nacido para morir; y porque todos estamos solos o terminamos solos algún día: los amantes sin el amado el padre sin sus hijos o los hijos sin sus padres, y el revolucionario puro ante la triste materialización de aquellos ideales que años atrás defendió con su sufrimiento en medio de atroces torturas; y porque toda la vida es un perpetuo desencuentro, y alguien que encontramos en nuestro camino no lo queremos cuando el nos quiere, o lo queremos cuando ya él no nos quiere, o después de muerto, cuando nuestro amor ya es inútil; y porque nada de lo que fue vuelve a ser, y las cosas y los hombres y los niños no son lo que fueron un día, y nuestra casa de infancia ya no es más la que escondió nuestros tesoros y secretos, y el padre se muere sin habernos comunicado palabras tal vez fundamentales, y cuando lo entendemos ya no está más entre nosotros y no podemos curar sus antiguas tristezas y los viejos desencuentros; y porque el pueblo se ha transformado, y la escuela donde aprendimos a leer ya no tiene aquellas láminas que nos hacían soñar, y los circos han sido desplazados por la televisión, y no hay organitos, y la plaza de infancia es ridículamente pequeña cuando la volvemos a encontrar”.


Rápido hacia ninguna parte… (1ª)

Noviembre 21, 2007

Se está tardando demasiado.

Enciendo un cigarrillo, y fijo con obsesión la vista sobre la hojarasca del suelo. El humo se desvanece ante mis ojos como el aliento exhalado en el frío. La plaza está casi desierta, y el resplandor sangriento del cielo se va volviendo púrpura, engullendo con su sombrío velo los últimos restos del día. Pareciera que las nubes se van volviendo cenizas tan rápido como las del cigarro. Ya me he fumado tres, cada uno más rápido que el anterior. ¿Qué habrá pasado?, ¿se habrá arrepentido?. Debí sospecharlo, en personas como ella, no hay más que palabras, que se las lleva el olvido, como algo escrito en la orilla de una playa.

No. Vislumbro su figura a lo lejos. En mi pecho algo frío se esparce; me ataca una ansiedad, pero es una deliciosa ansiedad. Mis sentimientos, y mis ganas de decirle lo que me pasa, están por desbordarse. ¡Ha sido una eternidad el esperarte!. Si cada momento hubiese podido medirlo en mi cabeza, cada milímetro, cada centímetro, en toda su obsesión, en toda su profundidad, habría sabido hasta qué punto este tormento me hubiese ahogado en la locura..

Sus ojos tristes, pero fijos, penetrantes, me hacen parecer que en el fondo esta sonriendo.

- Disculpa mi tardanza… es que mi hermana; ya sabes…

- Hola. No; no importa. Lo importante es ahora, que estas conmigo, aunque sea por unos minutos.

- Claro.

Cuántas veces me había recreado una situación así; los mismos gestos, los mismos diálogos. Tomo su mano, y cobijo suavemente mis dedos entre el calor de los suyos. Ella solo me mira, y sonríe.

- Te he echado de menos.

- Yo también.

Las palabras se entorpecen al querer salir a la superficie, chocan como olas ante las rocas.

- Entonces, ¿De verdad yo te gusto?

Ella mira al suelo por unos instantes, ¿acaso la respuesta está perdida entre esa hojarasca marchita del otoño?

- Sí… es verdad.

- Y bueno.. ¿Qué sucede con él?

- ¿Él?. Bueno, sabrá entenderlo… podemos terminar hoy.

No puedo socavar el miedo que me ha acosado en mi mente desde que la conocí. Cómo me gustaría pasar un minuto más con ella, perdido entre los párpados oscuros de sus ojos tristes.

- Debo irme ahora.-

Deslizo el torso de mi mano por el contorno de su mejilla, tibia y sonrosada.

- Te llamaré apenas vuelva a mi casa. Sé que esto es muy apresurado; y necesitamos conocernos mejor, ¿Estarás atenta, verdad?.

Sonríe, solo sonríe. Me mira furtivamente, y pierde su atención en algún horizonte invisible, quizás inmerso en su más desconocida conciencia, para mí.

- Sí. Estaré atenta a tu llamada. Chao.

Me da un beso en la boca, la tibia humedad de sus labios queda impregnada por largos segundos en mi rostro.

- Chao. Te quiero mucho.

¿Me miraron alguna vez esos ojos? ¿Cuántos matices y lecturas puede entregar a nuestros pensamientos el simple gesto, o mirada, de una mujer? Tantos, tantos…

[Continuará]


Damon Albarn & Friends: Mali Music (2001)

Agosto 4, 2007

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Hace seis años, Gorillaz de Damon Albarn redefinió el significado del proyecto musical paralelo. Hasta esa fecha, la noción que se tenía sobre este concepto era el de una aventura hacia universos sonoros poco ortodoxos, y propios claro del derecho a venir de una banda consolidada, sin mayores cuentas ni presiones comerciales que rendir a la crítica, como lo era Blur. Sin embargo, escapando a esta regla general, Gorillaz (2001) en su disco debut, vendió más de seis millones de discos (el equivalente en un año a lo que Blur había logrado en diez!!), catapultando a esta banda virtual a la presión de continuar del lucrativo esquema música/animación, a expensas de la muerte del Brit Pop.

              Naturalmente nos referimos a términos netamente comerciales, aunque este trabajo, en su conjunto, haya superado ampliamente en calidad a Think Tank (2003), el irregular disco retorno de un Blur sin su guitarrista Graham Coxon. Este fue un disco lleno de vacíos que el bajo, los sintetizadores, y las guitarras descafeinadas muchas veces parecían forzadas a suplir. Además de poco inspirado, por mucho que estuviese inmerso en la innovación de los ritmos africanos, el disco acabó por quedar relegado a la calidad ser más un trabajo solista de Albarn que de una obra de los perros de Essex.

              Consolidado el proyecto de Gorillaz, y ahora bajo la libertad (sin duda económica) de explorar los confines exóticos del World Music, inmediatamente 1 año después Albarn apareció con Mali Music. Este trabajo en realidad es difícil de considerar personal, no solo porque este escapa a los márgenes tradicionales de accesibilidad  (sea trip, hip hop, punk, dub, indie, dance, de todas maneras es´algo “occidental”, no?), sino este trabajo corresponde también a la autoría de varios músicos:  Afel Bocoum, Traoré, Moussa Diabaté, Kasse Diabaté, y otros.

En Mali Music, Damon Albarn rinde un tributo a los origenes de la música, pero a excepción del World Music tradicional (donde ya han incursionado artistas conocidos como Peter Gabriel y Sting) los ajustes dirigidos  al formato dirigible “occidental” son acá mínimos. He allí la extrañeza que producen muchas de las canciones, donde los arreglos de post-producción y las remezclas se notan en unas contadas canciones. De hecho, varias de estas fueron el resultado de grabaciones callejeras hechas en bares y ferias, resaltando el aspecto improvisado y vivo de estos artistas africanos; percibiendose así nítido un aire carnavalesco, autóctono e itinerante.

Mali Music nació producto de un viaje de Albarn a este país de la costa oeste africana en ayuda de una fundación que promueve la música de este continente al mundo. Equipado tan solo de una melódica (instrumento de viento incoporado de un teclado, que Albarn ya había utilizado en varios discos de Blur). La tentación y el encanto al parecer fue imenso, porque el resultado de estas 40 horas de grabaciones fueron seleccionadas, remezcladas, y levemente modificadas algunas en su estudio de vuelta en Londres. Se le añadieron sonidos de teclados, percusión, guitarras, secuencias, y algunos coros, supongo para que el trabajo pareciese ser en algo de Albarn, porque salvo unos 3 temas, uno pensaría en cualquier músico, menos él.

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Ahora bien, con esta un poco larga introducción, vamos por canciones:

Spoons Es una excelente, sino atípica, introducción al disco. Un corte instrumental atmosférico y oscuro, al compás de un pausado piano, y la familiar voz cansina de Albarn entonando “yeah, yeah, yeah”. Este tema trae más reminiscencias a Gorillaz que a los polvorientos poblados de Mali. Como sea, luego de Spoons, Albarn súbitamente desaparece por unos minutos y deja a los músicos africanos asumir el rol principal del disco. 

Bamako City es una canción contagiosa, construída sobre una base tribal con voces impresionamente orgánicas. Este aspecto vivo y básico es mantenido intencionalmente para resaltar este ambiente de calles. Los temas pareciesen estar divididos entre la música tradicional de Mali, con guitarras acústicas, koras y griots, y los cortes instrumentales étnicos más amoldados al paladar occidental.

Makeleke comienza con una manera muy tradicional con voces africanas al frente, antes de sumergirse en viscosos rasgueos de guitarra y unas secuencias electrónicas dignas de haber sido hechas por Chemical Brothers, con loops y bases acid-house rayando en la esquizofrenia. Aparentemente sonaría horrible y sin calzado, pero es increíble cuánto logra incorporarse a la línea temática general del álbum: Un nuevo puente hacia las raíces de la música.

Sunset Coming On tiene la melancolía de los más finos momentos de Blur (1997) o “13″ (1999), sin sonar fuera de lugar. Violines, cuerdas, y la imperante melódica con un suave sabor a nostalgia, a la sensación propia que nos brinda la imágen de un atardecer, como señala el mismo título de la canción. Este es el único tema del álbum donde Albarn canta, y por tanto el más convencional,aunque la letra es bastante corta y repetitiva, ajustandose a este formato tan minimalista de la música africana. Canción memorable, y que fácilmente se convertirá en tu favorita.

On the River y Les Escrocs dan término a un proyecto cuya raíz étnica es su esencia, donde Albarn sólo añade unos pocos coros, capas de atmósferas y pianos, dandole prioridad a los instrumentos de cuerdas y vientos africanos, cargados de melancolía y nostalgia, devolviendonos a esa oscuridad inicial de Spoons.

Pese a cualquier crítica proveniente de un paladar fanático del Brit Pop, en el entusiasmo y la curiosidad no hay ningún crimen; y Damon Albarn no solo demuestra una apertura mental, sino que abre un mundo poco conocido lleno de exotismo, y con un resultado vanguardista.

Con este trabajo, Albarn ahora es un pionero del desarrollo de la música africana y el reconocimiento a figuras musicales que nada tienen que envidiarle de virtuosismo a los occidentales.

Su viaje a Mali no fue en vano.

Descárgalo Aquí.

Pass: alejandrofredes.blogspot.com


 


Ojos Bien Cerrados (Eyes Wide Shut).

Marzo 7, 2007

William (Tom Cruise) y Alice (Nicole Kidman) son un joven matrimonio con todas las virtudes que podrían esperarse en esta sociedad pos modernista: Belleza, dinero, cultura, posición social, y familia… pero tras esa ensoñadora e ideal existencia..no tienen nada: No hay confianza ni conocimiento mutuo, y la poderosa inercia de la rutina los ha arrastrado a una forzosa y cínica construcción ideal de pareja y familia feliz, donde placeres esenciales como el amor y la empatía han sido reemplazados por el hedonismo, y el consumo.

Una noche, empujada sin duda por los sinceros impulsos que otorga la marihuana, su monótona existencia se deja fríamente traslucir: En un punto, quizás insoslayable, de inflexión entre personas desconocidas e indiferentes ante sus conflictos interiores, Alice le confiesa a su esposo que tiempo atrás le acosó una intensa fantasía sexual con otro hombre, al punto de llegar a pensar en dejarlo todo por él. Tras este catártico arrebato de sinceridad, oculta bajo un subyacente pero cada vez más sugestivo e intencionado deseo de venganza, se inicia entre ambos la inmersión en un espiral obsesivo y sediento de placeres desconocidos, donde la en un comienzo fría, educada y tranquila perplejidad indiferente de William pasará de la contemplación insensible al comienzo de un viaje sin retorno a los más sórdidos subterfugios del hedonismo, revestido en un áurea onírica, de ensoñación y simbolismo, abriendo un círculo vicioso de venganza.

La imágen de la portada promocional es un verdadero acierto fotográfico, que representa cabalmente la esencia del film: La desazón y la pérdida de sensibilidad reflejada en esa mirada desatenta, e incluso triste, de Alice, pero concentrada y fija ante los ojos del expectador. Sin embargo, aquellos ojos tampoco nos miran, pues están sumidos en algun horizonte lejano de sus pensamientos. ¿Es posible negar, ante tan expresiva imágen, los infinitos matices y lecturas que nos puede dar a pensar el simple gesto, o mirada, de una mujer?

En una primera lectura podría parecer una historia sobre la infidelidad y la desconfianza entre parejas, pero al igual que como un buen retrato que es preciso observarlo reiterada y detenidas veces para capturar e interpretar cada uno de sus detalles y matices, nos damos cuenta que nos encontramos frente a una profunda reflexión existencialista de Stanley Kubrick sobre la vorágine pos moderna de la deshumanización de los valores, los referentes e incluso el sentido de la vida en las sociedades actuales. Fenómeno que Kubrick explora a través de aristas de este complejo, en las clases altas, donde se ha establecido un dominio absoluto del materialismo, el consumo y la competencia no solo como bases fundamentales de un proyecto de vida, sino también como sustitutos elementales de la necesidad de aceptación social. Sensaciones como el amor, la empatía y la confianza han dejado de existir, son contempladas desde una óptica intelectual y despectiva, que trata de ocultar el derrumbamiento interior de una vida exuberante por fuera, pero vacua, hipócrita y carcomida por dentro.

Stanley Kubrick, llamado por algunos el director filósofo, explora con agudeza en esta obra póstuma (como un digno sucesor de Dostoievski llevado al séptimo arte), las más recónditas profundidades del alma humana, como una sonda bajo aguas sumidas entre agitaciones venidas de innumerables fuerzas. Mostrando un inmenso interés por el hombre de su tiempo, ha conseguido de la manera más lograda (y lo mejor, sin pretensiones ni petulancias intelectualoides) colocar a sus personajes en situaciones sumamente extremas, sea en la violencia de una sociedad futurista, el espacio exterior, la Inglaterra del siglo XVIII, la guerra en Vietnam, o el fin del siglo XX, para rastrear con un realismo increíblemente incisivo y roturado los conflictos interiores de las personas, y sus motivaciones más profundas, de manera magistral.

Stanley Kubrick, personaje definido como huraño, reservado, de carácter concentrado, y sobre todo dotado de un perfeccionismo estético y conceptual rayando en lo obsesivo por plasmar en la pantalla no solo sus complejas tramas y reflexiones, sino que también sus logradas escenas y tomas visuales, dignas cada una de ellas de una exposición fotográfica, por sus elaboradísimas atmósferas y matices, donde los colores y las iluminaciones no son simples ejercicios autocomplacientes e innecesarios de estética visual, sino parte fundamental del desarrollo conceptual e integral de sus obras: Cada escena, cada montaje, cada encuadre de la filmación esta cuidadosamente trabajado para representar con exactitud milimétrica el mensaje, muchas veces críptico, que quiere expresar a través de cada escena. Por ejemplo, para esta película Kubrick trabajó sobre la base de una constante y definida estructura cromática, que refleja la dialéctica la ideal sensibilidad y el vacío existencial: Hay escenas, sobre todo en las que transcurren los diálogos matrimoniales, en las que confluyen matices de un color rojo anaranjado muy vivo, pero que a su vez termina ensombreciendose por un azul cada vez más profundo, muestra evidente de frialdad y deshumanización. De aquí, de este intento por atribuirle lenguaje implícito no solo al subtexto de los dialogos, o los gestos de los intérpretes, sino que también a las situaciones, los ambientes y las atmósferas, podría explicarse el carácter siempre lento, pausado, atmosférico e incluso ensoñador de las situaciones que retrata.

La imágen de la portada promocional de la película (y también la escena que muestra el trailer), es sumamente representativa de la problemática que estudia el autor, un contacto en apariencia placentero (vamos, a quién podría no gustarle Nicole Kidman) y rebosante no solo de sensualidad, sino también de afecto… pero los ojos y la mueca de angustia y frialdad que muestra Kidman al deslizar su vista hacia el espejo, y en una segunda lectura, hacia el expectador, “mirandolo” a su vez fijamente a los ojos, resulta ser una genial síntesis de este rastreo por la ofuscación interior de personas que en apariencia lo tienen todo, pero están desazonados bajo esta existencia disfrazada de ideal.

Todos los elementos, en este caso los estéticos, aportan a la construcción de obras donde se dice más lo que se ve de lo que se escucha. Kubrick fue fotógrafo de profesión, asiduo lector y ajedrecista por afición. Quizás allí tenemos unos pocos ingredientes para la gestación de un gran genio del cine: Talento nato, con sabiduría erudita y obsesión perfeccionista por el artificio e intrincado afán de retratar holísticamente reflexiones profundas y crípticas acerca de la aventura humana.

Director: Stanley Kubrick (póstumo).

1999.

Actores: Tom Cruise, Nicole Kidman, Sydney Pollack.

Inglaterra.


Esto de “envejecer”… Con 2 Canciones

Enero 6, 2007


Parafraseando en cierta medida un post que encontré por ahí, en una de esas tardes en que como una piedra en un río -de esos de los que hablé antes- me dejo llevar por los caprichos de la inercia y las circunstancias, aparentemente ajenas, pero transversales a mi existencia, me quiero permitir opinar hoy, año 2007, sobre 2 canciones que para bien o mal cada día me están identificando,  sobre el irrefrenable paso del tiempo.

La primera, ciertamente un placer culpable es Older, de George Michael, es un tema de 1994, de disco homónimo, subvalorado en su tiempo, pero que contiene canciones de una fuerte carga emotiva, en su mayoria lentos, como el que acá menciono. Marcado por un tempo lento, atmosférico, intimista, de aires jazzisticos, destacan los sintetizadores melódicos, que forman una suerte de colchón o pozo sónico sobre el que descansan emotivas inflexiones vocales, coros, solos de saxo, movilizados en su totalidad por un piano lento y unos ligeros timbales al oido como base fundamental de la canción.

He aquí la letra, con una traducción personal.

 Older (Mas viejo…)


Debí haberlo sabido

Parecía tan fácil

Estabas ahí…

y en mi interior yo respiraba tristeza 

 

Es extraño

Piensas que me estoy volviendo viejo?

Pero algo bueno me ha sucedido

El cambio es como un extraño

que tú aun estás por conocer…

 

Bueno, estoy fuera del tiempo

Me estoy dejando ir…

Tú estarás bien…

Mucho mejor, lo sé…

Estás fuera de tiempo

Me estoy dejando ir

No soy el hombre que quieres

Debí haberlo sabido

Parecía tan fácil

Estabas ahí…

Pensé que te necesitaba…

Es extraño

Piensas que me estoy volviendo viejo?

Pero algo bueno me ha sucedido

El cambio es como un extraño

que nunca pareciese mostrarse

Bueno, tu estás fuera de tiempo

Me estoy dejando ir

Estarás bien…

(o quizás no lo estarás)

Estás fuera de tiempo

me estoy dejando ir

No soy el hombre que tu quieres….

Nunca debí haber vuelto hacia atrás, hacia tu dirección

Se qué

serán las mismas viejas peleas, niña

Estas serán unos dias perdidos, vacíos de afecto

Pero no volveré a ser ese mismo tonto, de nuevo…


Aquí está el link de la canción.

 Como ves en la foto, la siguiente canción que citaré la letra y el mp3 es The Last Day of Summer (El último día de verano). Esta es una canción de tempo medio, llena de acordes suaves y etéreos, atmosféricos, casi al punto de la ebullición, causando una sensación sumamente nostálgica, como si tocase cada uno de tus sentidos, mientras aparentaras descansar en un letargo de recuerdos que quizás alguna vez fueron mejores. Sobresalen los solos de guitarra (obra de Robert Smith) , que le contribuyen a la canción una sensación cada vez más inquietante de nostalgia y melancolía, con ciertos aires de tarde de verano. Como aclaración, la canción se llama así por cierta creencia que sostiene que los ciclos de la vida se pueden clasificar en etapas similares a las estaciones del año; así , de los 1 a los 19 es la Primavera de la vida; de los 20 a los 39 es el Verano, de los 40 a los 59 es el Otoño, y finalmente después de los 60 comienza el Invierno de la vida. Obviamente es una interpretación natural, en la que uno debe haber cumplido ciertas etapas en la formación personal. Robert Smith escribió un bosquejo de esta canción justamente 1 día antes de cumplir los 40 años.

Aquí tenemos la letra, claro que esta traducción no es mía, la saqué de por ahí.

El último Día de Verano

Nada soy
Nada sueño
Nada es nuevo
Nada pienso
O en nada creo o digo
Nada es verdad
Solía ser tan fácil
Nunca tuve que esforzarme
Sí solía ser tan fácil
Pero el último día de verano
Nunca sentí tanto frío
El último día de verano
Nunca me sentí tan viejo
Todo lo que tengo
Todo lo que mantengo
Todo eso…está mal
Todo lo que siento
O en que confío o amo
Todo eso está…acabado
Solía ser tan fácil
Nunca tuve que esforzarme
Sí solía ser tan fácil
Pero el último día de verano
Nunca sentí tanto frío
El último día de verano
Nunca me sentí tan viejo
El último día de verano
Nunca sentí tanto frío
Nunca me sentí tan solo

Aquí el link

Bien, gracias si llegaste hasta acá con la lectura. Chao

Pistorius


¿Para que podría servir un rio?

Enero 4, 2007


Hace poco menos de una semana con un amigo vi la pelicula Sidhartha, de Conrad Rooks (1972), una versión en realidad bastante comprimida de la historia basada en la novela de Hermann Hesse, pero no por eso menos excepcional en el plano de la calidad de las tomas, los alcances fotográficos, los juegos de luces,  la exploración esteticista de la India exótica, etc.. todo de manos de un fotógrafo sueco llamado Sven Nykvist. Es una lástima que no haya podido encontrar mejores fotos, ni menos algún trailer en youtube o página similar. En fin…acá algo de lo que he encontrado:


 Con una Kamala así… no sé si podría aguantar suprimir en el nirvana la sensación de abandonarme al abismo del eros.


Ahora bien, con respecto al título del post de hoy, me llamó la atención, o sea, me recordó (porque ya había leido la novela a los 15) que Siddhartha en su camino de la vida rumbo al encuentro de si mismo, se encontró con un barquero (quien, sin darse cuenta el protagonista, había alcanzado ya el nirvana), al preguntarle si volverían a verse, este le responde: Regresarás, porque como el río que ves acá…todo regresa; y bueno, al final fue así: al final de la película vuelven a verse.


Un rio puede connotar muchas cosas, mas aun si quien piensa eso no está exento de cierta sensibilidad y perspicacia para observar y analizar detenidamente los detalles que se esconden en la belleza de las pequeñas cosas. Sin embargo, por lo mismo, a veces no puedo evitar pensar distinto cuando leo o escucho otras metáforas o explicaciones poéticas acerca del sentido de los ríos, por ejemplo, el sábado vi un extracto de la película Roma; una producción hispano-argentina ambientada en la dictadura argentina de comienzos de los 70. A grandes rasgos trata la vida de un jóven periodista argentino que conoce a un escritor español quien ya lleva su buen tiempo viviendo en Buenos Aires, quien le encarga llevar borradores suyos a Madrid para editarlos. De telón de fondo tenemos un clima cargado de hipocresía por la política (la gente prefiere que estén los peronistas que los militares), relaciones por conveniencia, individualismo, soledad, desencuentros, etc.  La película es dirigida por Adolfo Aristarain. ¿Qué podría tener que ver de parecido esta película con  Siddhartha? En realidad, no mucho, al menos externamente, en el ambiente, el período histórico, o algo así… pero ambas películas exponen una reflexión interesante acerca del -sí, tan manoseado literariamente- sentido de la vida, de eso de querer recuperar el tiempo perdido, de que la vida no puede ser siempre como un libro escrito en borrador, imposible así de deshacer. En esta película hay un diálogo interesante entre Manuel Cueto (el protagonista) y Joaquín Góñez (el escritor), donde este al despedirse le aconseja esto, acerca del desahogo:

Si uno está triste, te vas al río al lado de la corriente y piensas en todo lo que te hace mal. Lo dices en vos alta, lo tienes que decir como si tirarás todo al río y vas a ver como el agua se lo lleva todo…

Esta frase se contradice en parte con la expuesta en la película de Sidhartha, porque esta última plantea una metáfora cíclica de la connotación de un río, mientras que acá sostienen que el río es capaz de llevarselo todo, borrar en cierta medida cualquier dejo de herida pasada, como el viento y las olas al borrar un nombre escrito en la arena. La verdad, para concluir, dejo ese problema abierto, porque al menos a mi juicio, es tan difícil olvidar, y otra cosa… en la película también el escritor dice que lo mejor es no volver a los lugares donde no se ha sido felíz, pero… cuántas veces uno piensa huir, viajar, escapar de los malos recuerdos, pero ese problema sigue ahí, acechandote, como fantasmas tras las grises paredes de tu pieza?


El Texto Desclasificado de la Semana (2°)

Diciembre 26, 2006

Fines de octubre o comienzos de noviembre de 2003. Originalmente aquí

Bastante trabajo me costó encontrar un asiento disponible en el bus, que estaba repleto. Bajo su modesta comodidad, una amalgama de recuerdos, reflexiones y pensamientos de todo tipo lograron actuar como una eficaz anestesia frente al cansancio que dicha labor me había producido. Mientras el bus se desplazaba rápidamente por la carretera, pude apreciar con insconsciente nostalgia cómo los rojizos matices del atardecer hacían brillar el mar en el horizonte. Una extraña melancolía se apoderó de mis ojos, que también brillaban bajo la ténue luz del ocaso. Aquel día ciertamente era especial para mí; puesto que después de inmumerables desafíos personales, había logrado dirigirme y hablarle a X, mi compañera de estudios. Por primera vez en mi vida me había mostrado tan resuelto y locuaz; jamás había llegado a creer que después de un primer y gran esfuerzo, inconscientemente las palabras eran capaces de fluír por sí mismas, entablándose así una amena conversación. Las cosas no debían avanzar tan de prisa, se debía iniciar primero una amistad, pero no una amistad sugerente, pues eso podría conllevar a malinterpretaciones… algo había aprendido de las películas…

Sé que a cualquiera le parecería ridículo el planificar tan conscienzúdamente este tipo de cosas tan normales. La verdad es que aquella noche sólo pude conciliar el sueño con ayuda de pastillas. La entrega de un par de fotocopias fue una muy buena excusa para encontrarnos en la plaza de armas, el fín de las clases estaba próximo y ya no podía creer soportar un verano entero sin volverla a ver. Mirarse en el espejo antes de salir a la calle y pensar de cómo se reflejaría tu rostro al regresar de aquel viaje… resultó ser en aquel momento una sensación realmente inquietante. Preferí dejar por un rato de lado ese tipo de supersticiones y dedicar el tiempo restante del viaje a exclusívamente preparar mi encuentro con ella. Movido por un acto reflejo, abrí mi carpeta y comencé a hojear los documentos, sin prestarles mayor atención, eran aquellas hojas el nexo que me permitieron al fín acceder a la posibilidad de poder conocerla más. Ya nunca más sólo saludos y sonrizas forsozas que ocultaban mi angustia y frustración interior. La oportunidad era única e irrepetible, nada de predicciónes baratas sacadas de un horóscopo me ayudarían, aquella tarde todo dependía de poner la confianza en mi mísmo… de agudizar la autosugestión.

Atravezando el puente ya se erguía imponéntemente ante mis ojos la ciudad de Concepción, con sus grisáceas construcciones, calles y “personas”. Al bajarme del bus recién me había percatado que a los demás pasajeros, incluso a mi compañero(a) de asiento, no les había prestado atención alguna, era la primera vez que eso me sucedía; tanto eran capaces de segar las ilusiones. Si bien el cielo estaba despejado, las melancólicas características del otoño ya se hacían sentir en el ambiente: Las veredas mojadas, los charcos de agua en las aceras, las hojas cayéndo de los árboles, y las “personas” abrigadas, que febrílmente circulaban por el paseo peatonal, tan abstraídos en sus propias cosas como yo, sólo que a diferencia de ellas, quizás mis pensamientos aquella tarde no estaban tan plagados de materialismo.

Al llegar finalmente al punto de reunión, si bien mi otrora optimismo pareció tambalear un poco; logré sobreponerne y mantener la compostura. Ahí estaba ella, sentada esperándome en un banco; no es necesario en esta historia describir su vestimenta, sólo puntualizo que como siempre vestía sencillamente, sin ningún elemento llamativo, salvo su belleza. Con mis manos transpirando y el pecho sobrecogido, logré acercarme y saludarla. Sentir que aquel cruce de miradas ya no era accidental, que la infinita profundidad de la noche se reflejaba en sus ojos, y que al besar su húmeda y rosada mejilla el aroma que emanaba de su cuerpo me embriagaba, para mí constituyó un placer divínamente indescriptible; bien decía Hesse: “La felicidad se encuentra en las pequeñas cosas”. En aquel momento anhelé tanto que los segundos fuesen horas. Luego de dibujar una sonrisa en su rostro, sus castaños y grandes ojos dejaron de fijarse en los míos, y me habló: “¿Traes las fotocopias?”, mi corazón parecía inundarse con un vino fuerte y dulce, tal era el grado estimulánte de esos rojos labios, que parecían higos recien abiertos. Mi voz tiritaba, mezcla de nerviosismo y felicidad interior: “¿Las fotocopias?..ahh….si, si las traje, te las paso al tiro”, así era la ingratitud que demostraba en aquel momento hacia aquellas hojas. Al entregárselas, otros segundos de efímero regocijo: mis dedos rozando sus pequeñas y delicadas manos; sin embargo, intuí una pronta despedida, no podía dejar escapar esta única oportunidad, el encuentro no podía acabar así tan rápido con un vacío “gracias”, debía seguir hablándo… pero no podía, mis malditos complejos dominaban la situación. Mi extraña conducta obviamente la intrigó:

- ¿Qué pasa?, te veo algo alterado.

- ¿Ahh…? ehm… no, no nada, sólo que estaba un poco distraído. Ehmm… sabes…ehh…¿quieres salir ahora a tomar un café conmigo?.

- Bueno.

Su lacónica respuesta en un principio pareció descolocarme, había aceptado mi propuesta. Después de un mútuo acuerdo, llegamos a un pequeño restaurant ubicado a escasos metros de la Universidad; el intenso sabor del café caliente apaciguó un poco mi agitado corazón. El lugar resultó precísamente el adecuado para la ocasión, no había mucha gente y la escasa luz de la sala estaba propicia para conversar íntimamente. Sentada frente a mí, con sus manos estrechadas sobre la mesa, esperaba que yo comenzara a hablar. Yo literalmente hablando estaba perdido entre aquellos ojos inmensos y su larga cabellera negra. La materia que nos estaban enseñando ahora en la Universidad bien poco me interesaba, pero fue un buen comienzo para dialogar. Los minutos pasaban fugaces entre el vapor emanado de las tasas de café. En todo aquel rato parecía ser ella y su sonrisa el aire de mi voz. Si hubiese sabido ella la felicidad interior que me causaba oirla hablar y ella oirme hablar a mí. Sé que para ella todo era una simple conversación entre compañeros, quizás sólo futuros amigos, pero nada más. A pesar de la mística que rodeaba la profundidad de sus negros ojos polvo de estrellas, era imposible que ella pudiese ver lo que sucedía dentro de mí. Era tan difícil poder pensar con calma mientras mi corazón se quemaba, mezcla de pasión y miedo.El silencio y mi mirada perdida no podía decirle lo que sentía. Todos esos pensamientos revoloteaban por mi cabeza mientras mis labios mecánicamente modulaban banales temas que ahora no puedo recordar. Una profunda inquietud y angustia se apoderó de mi consciencia, debía finálmente decirle lo que sentía… no, era muy pronto, pero aquella sería la última vez en el año que volvería a verla, pues ella vive muy lejos de acá. ¿Cuántas veces obedecen las implícitas pasiones a la razón?. Decidí finálmente terminar con todo esto:

- Bueno X,,debo irme ahora, ha sido de verdad todo un gusto conversar contigo y haberte conocido un poco más.

- ¿Tan pronto te vas?… Podríamos habernos quedado a hablar un poco más, pero bueno… también fue para mí un gusto haber conversado contigo, y espero que no sea la última vez. Ojalás no sigas siendo de ahora en adelante tan tímido conmigo. Bueno, chao y que estés bien, cuídate.

El beso de despedida me pareció tan vacío e insípido, quizás el mar de sollozos ahogándose en mi alma me impidió apreciar sensorialmente lo que ocurría en el exterior. Eran cerca de las 20 horas, la oscuridad, única compañía en mis largas noches de desolación, había extendido su red al mar. Caminando entre la niebla, al pasar por la misma plaza que me vió llegar, me invitaba, desierta. Me detuve indeciso, con la mirada fija en la negra hojarasca que yacía en el suelo. Aspiré con ansia aquel declinante aroma, húmedo como las mejillas de aquella mujer, y amargo como mis recuerdos. En un catártico momento, vi desvanecerse mis ilusiones, como mi aliento entre el frío imperante. Mustia y marchita, la vida no sabía a nada.


Cuando el sufrimiento de unos es la felicidad de otros…

Diciembre 19, 2006

 *[i]

 Mis ojos comienzan tímidamente a parpadear, como si fueran unas frágiles persianas agitadas por los destellos fugaces, pero violentos, de una luz exterior. No quiero despertar aun, me falta el aire. El agitado y breve sueño se va desvaneciendo como la niebla al alba, las cosas emergen oscuras como las ramas sombrías de un árbol lejano a través de la luz pálida… y me reconocen; sus oscuros contornos van dibujándose a medida que mis sentidos despiertan de su efímero relajo, hiriendo mi retina con sus trazos. No quiero regresar aún, por favor. El día, el escenario primario de mi día, el entorno inicial de mi diario vivir, va coloreando y conformando sus rasgos, sus formas estáticas, reincorporando en mí sus matices, las impresiones que en mí evocan De nada me serviría ahora cerrar estremecido los ojos, añorando nostálgico lo ocurrido aquí dentro. Una vez más me encuentro frente a este espacio tan vacío de tiempo, entra en mí, se desliza, pero sólo como la luz del sol,  derrama su calor y luego muere en el crepúsculo, hasta el día siguiente. Si pudiera aferrarme al sueño por tan solo un instante más… contemplar regocijado esa vida propia que fluye y se esparce llenando mi mente, como un río que avanza calmado y silencioso por sobre valles resecos, arrastrando de entre sus aguas tibias, cristalinas y poco profundas, toda suerte de recuerdos y obsesiones, suavemente, ramificándose en otros afluentes; como un delta que me alivia cada vez más  desembocando en la estación sumergida de mi letargo. Pero ya es tarde, puedo apreciar todo de manera tan nítida, esta luz pálida y diáfana me hiere los ojos… desciendo una vez más mis párpados, angustiosamente, como si intentara rastrear por última vez de entre la oscuridad el sueño perdido, como una sonda… no, heme aquí de nuevo. La luz se ha aminorado, el destello sólo fue por unos segundos al exponer la retina, mis pupilas clavan su dirección en el techo, parpadeo, bajo lentamente la vista hasta la ventana, a cuatro pasos frente a mí… heme aquí de nuevo. 

La luz de la tarde se filtraba lentamente a través de las cortinas rojas, esparciendo por toda la habitación un sangriento resplandor emanado de la ventana, como un horno a fuego lento. Apenas eran las cinco de la tarde, y una vez más necesitaba quedarme encerrado en mi pieza, recrear de nuevo el escondite de infancia; contemplar las paredes grises, acentuadas sus tonalidades negruzcas por el desparramar sucio de esa luz, ensombrecidas, descascaradas, carcomidas por el tiempo y la humedad; sumergirme en esa melancólica tranquilidad que me brinda la oscuridad al cerrar la cortina que da a la calle. Desde hacía un par de horas que me encontraba tendido de espaldas en la cama; aprisionado, sumido en una jaqueca que se volvía cada vez más insoportable a medida que profundizaba en lo ocurrido la noche anterior. La luz infrarroja de la ventana seguía esparciéndose como una mancha creciente y encendida de sangre por sobre mi pecho desnudo. Sosteniendo el peso en aumento de mis párpados, logré fijar la vista en el teléfono contiguo a mi cama, sobre el pequeño velador a mi izquierda: Allí, inerte, silencioso desde ya hacía varios días, se había transformado en un depositario de mis anhelos y frustraciones.

Así muero, y renuevo mi mundo cada noche, pensé. Resultaba urgente dirigirme al baño y mojar mi rostro con agua, sentirla chorrear fría y viva como un manantial por entre mis labios y mi lengua, por entre las grietas de mi garganta amarga de sed. Aparté lentamente las frazadas que cubrían mis piernas, plegándolas hacia delante; estaba completamente desnudo, la luz se escurría vacilante por entre mis muslos ardientes, a medida que los levantaba. Me quedé sentado por unos segundos en el borde de la cama, encorvado, apoyando los brazos cruzados sobre las rodillas, con la cabeza inclinada mirando fijamente hacia el suelo. Sentía que los pensamientos iban a desmoronarse sobre el piso, arrastrando mi cabeza consigo. Al ponerme finalmente de pie, un martilleo constante y creciente cobraba ahora más fuerza sobre mi frente y mis sienes ante cada paso que intentaba dar. Sólo una canción estúpida que oí anoche era lo único que en aquel momento susurraba de entre mis recuerdos, mientras el rugir del acercar y luego alejarse de los autos me irritaba, acrecentando aun más mi dolor. Miro otra vez el teléfono, lo contemplo triste, decepcionado, su silencio me perturba…

Al llegar y abrir con ansiedad la puerta, una corriente helada recorrió mi piel, pudiendo sentir y aspirar a bocanadas un aire más frío sobre mis poros. No pude evitar mirarme en el pequeño espejo situado a un par de palmos arriba del lavatorio: mis párpados ennegrecidos, el rojo sangriento de los contornos de mis ojos, las manchas grises de las bolsas bajo ellos, mis cejas delgadas y cortas, poco arqueadas, mis pestañas largas; mi nariz aguileña, fría por el contraste del aire, los mechones negros, lisos y largos cayendo sobre mi frente estrecha…

Confusión del momento…

Llevaban días que esa voz dulce de mujer me acechaba sin piedad; irrumpiendo desde los matices más sombríos de las paredes mi pieza, o de entre la bruma de aquellas tardes borrascosas que solía contemplar de espaldas en la cama. Pero ahora, cosa que aun persiste, las palabras se resistían a emerger de mi mente, se volvían más pesadas de tan solo pensarlas, como si fuesen objetos sepultados bajo aguas cada vez más densas. Sea como fuere, en este momento sería lo mejor pensar que sólo fue ese el único y verdadero motivo, porque los rasgos dibujados sobre aquel vidrio me han hecho acabar muchas veces en otras conclusiones, más lógicas según la percepción de la realidad que ahora he llegado a tener. Como aquel agua que bebí hundiendo con desesperación el rostro entre mis manos, y que aun así no logró mitigar ese dolor; la prolongada sensación de angustia que me ha atormentado estos días es como una sed en aumento que las ilusiones en vano han podido saciar.




[i] Dibujo de Franz Kafka.


Fin?…

Diciembre 5, 2006

 

Creo que por inédita vez habrá algo que no será escrito por mí… solo transcrito, pero…. es porque con mis propias palabras no he podido emerger lo que siento, ni traducir en palabras precisas y evocativos lo que pasa por mi cabeza, y carcome el interior de mi pecho en estos momentos. Sí, así es, me encuentro como Harry Haller, el Lobo Estepario cuando se miraba al espejo con la navaja de afeitar en la mano… o como Bird de Una Cuestión Personal… intoxicado con alcohol en la penumbra de su habitación, con solo la declinante melodía de Brahms como compañía… Así es, estimado lector, creo que ya no puedo soportarlo… quisiera poder dormirme y despertar en una semana más para saber qué es lo que está pasando, pero los días se vuelven cada vez más largos, y cuando estoy en mi pieza, siento que las paredes se contraen… el teléfono no suena, y en el piquetear de las agujas del reloj siento que es la angustia que me susurra mi propia condición…

The Smiths.

Asleep (Dormido)

DORMIDO
CÁNTAME PARA QUE ME DUERMA
CÁNTAME PARA QUE ME DUERMA
ESTOY CANSADO Y
QUIERO IRME A LA CAMA

CÁNTAME PARA QUE ME DUERMA
CÁNTAME PARA QUE ME DUERMA
Y DESPUÉS DÉJAME SOLO

NO INTENTES DESPERTARME POR LA MAÑANA
PORQUE ME HABRÉ IDO

NO TE SIENTAS MAL POR MÍ
QUIERO QUE SEPAS
QUE EN LO MÁS PROFUNDO DE MI CORAZÓN
ESTARÉ MUY CONTENTO DE IRME
CÁNTAME PARA QUE ME DUERMA

CÁNTAME PARA QUE ME DUERMA
NO QUIERO VOLVER A DESPERTAR
SOLO NUNCA MÁS

CÁNTAME
CÁNTAME
NO QUIERO DESPERTARME
SOLO NUNCA MÁS
NO TE SIENTAS MAL POR MÍ
QUIERO QUE SEPAS
QUE EN LO MÁS PROFUNDO DE MI CORAZÓN
DE VERDAD QUIERO IRME

HAY OTRO MUNDO
HAY UN MUNDO MEJOR
BUENO, DEBE HABERLO
BUENO, TIENE QUE HABERLO
ADIÓS

No es suficiente? Para mí tampoco…

The Smiths – A Rush and a Push and the land is ours (Una acometida, un empujón, y la tierra es nuestra)

Hola , soy fantasma del aproblemado Joe, quien colgo su lindo cuello blanco 18 meses atras /Viaje a una zona mistica,pero extrañe mi cama y volvi pronto al hogar/ Ellos dijeron: ” Hay demasiada cafeína en tu sangre y falta de sal en tu vida” yo dije , dejame solo porque estoy bien Papa , solo sorprendido de estar todavía solo / ohh,pero no mencionen “amor” , odiaría la tension del dolor de nuevo / Una embestida, un empuje y la tierra que estamos es nuestra , lo ha sido antes y lo será de nuevo/ Y la gente que es mas fea que nosotros toman lo que necesitan y se van / Oh , pero no mencionen “amor”, odiaria la tension del dolor ,todo de nuevo/ Oh, una embestida…es nuestra ,lo fue antes , asi que por que no lo puede ser de nuevo? Y la gente que es mas debil que tu y yo , toman lo que necesitan de la vida/ Oh, pero no menciones amor, no no no menciones amor/ Una embestida…nuestra , tu juventud se puede haber ido ,pero eres un gran hombre ,asi que llamame , llamame / Oh , creo que estoy enamorado

 

Ya para concluir…

Es un triste hecho ampliamente conocido;
La mas apasionante cancion para un alma solitaria,
la dejara facilmente con la edad.

Pero no te olvides de las canciones que te hicieron sonreir,
Y de las canciones que te hicieron llorar;
Cuando te tumbabas sobrecogido sobre el suelo de tu habitacion
y decias: “oh, oh, ahogame madre”

No… flotador, flotador, flotador
flotador, flotador.

El paso del tiempo y todos sus crimenes
me ponen triste de nuevo.

El paso del tiempo y todos sus asquerosos crimenes
me entristecen otra vez

Pero no olvides las canciones que te hicieron llorar
y de las canciones que salvaron tu vida.

Si, ya eres mayor y eres un cerdo astuto
pero ellas eran las unicas que siempre estuvieron a tu lado.

El paso del tiempo deja vidas vacias
esperando ser llenadas.

El paso del tiempo deja vidas vacias
esperando ser llenadas.

Estoy aqui por la causa;
sosteniendo la antorcha en el rincon de tu cuarto

Puedes oirme?

Y cuando bailas y ries y por fin vives
oyes mi voz en tu cabeza y piensas en mi con cariño.

No… flotador, flotador, flotador
flotador, flotador.

Me amas como solias?

Flotador, flotador, flotador
flotador, flotador.

Eres listo.
Todo el mundo es listo hoy en dia.
Eres listo.
Todo el mundo es listo hoy en dia.

Estas durmiendo.
No quieres creer que duermes.
No quieres creer que duermes.
No quieres creer que duermes.

Quién no ha llorado con una canción?… yo, pero no sé si alguna canción me ha hecho sonreir… ¿dónde has estado, canción, para ayudarme, cuando las palabras se vuelven extrañas, y cuando más te necesito??… Te lo digo en serio…. ¿DÓNDE HAS ESTADO, CUANDO TE NECESITO?… Ohh.. por favor, ya no puedo soportarlo más

 

 

 


Unbelievable Truth. Almost Here (1998) *Descarga

Noviembre 19, 2006

 

Ficha Técnica:

Andy Yorke: Vocales, Letras, Guitarra principal.

Jason Moulster: Bajo, Coros.

Nigel Powell: Batería, teclados, guitarra adicional.

Virgin Records. 1998. 

En una opinión estrictamente personal, el que no se sepa tocar algún instrumento, o haber estado en una banda, e incluso sin saber cantar ni a solas en la ducha, no constituyen obstáculos definitivos para improvisar, al menos un nebuloso bosquejo en nuestra mente, de algo que podamos llamar “canción”. Vale, ya debo notar un dejo de desprecio en quienes acá sepan de música; pero si continúan leyéndome permítame por favor arrojar algunos humildes argumentos.

Primero que nada, más que una dotación general en cultura del arte, tener una aguda sensibilidad estética; por ejemplo para leer, apreciar, y crear literatura. Ahora, en el plano musical, estar nutrido de un amplio bagaje de referentes, poseer un agudo sentido del oído, una gran capacidad para analizar, desmenuzar, e interiorizar en una introspectiva fase de reflexión cada matiz sonoro que pueda caracterizar una canción: sus pistas, tiempos, inflexiones, balances, etc; el saber de cuánto es capaz de aportar cada instrumento, de cómo pueden amoldarse las inflexiones líricas de la voz al entramado y lógica de las melodías, de cuánto puede extenderse su abanico de posibilidades, de cuánto se puede ser capaz, en equipo, de acoplarse, de crear texturas y matices en conjunto, en mutua dependencia. En otras palabras, un melómano, de esos que se emocionan hasta cuando suena un martillo con un clavo.

Una vez obtenidos estos requisitos, tenemos finalmente uno no menor: Con el ser una persona tolerante y abierta de mente hacia todas las tendencias musicales, creo a mi juicio que podemos sacar algo de provecho ¿y cómo?, con  la siguiente situación: A solas en una habitación amplia y espaciosa, tranquila, sin mayores ruidos ni distracciones (por ejemplo, de la calle, o la televisión) , recostado cómodamente en un sofá, contemplativo, sumido en un distendido momento de abulia, de búsqueda a encontrarse consigo mismo. Ahora bien, este  espacio intimista posee una sola conexión, que impide un absoluto hermetismo: Tu habitación está contigua a dos o más piezas, de las que provienen diferentes canciones insertas a su vez en un hermetismo roturado sólo por una puerta como abertura; así, tenemos que de estas piezas emanan distintos ecos, que se repliegan, retrotraen y proyectan en caprichosas mixturas hacia los más profundos recovecos de tu imaginario musical, abriendote enteramente la posibilidad de bosquejar improvisadas melodías; y lo más interesantes, sin tener que recurrir a esos, a veces tediosos artificios metódicos, con esa sesudez tan característica de los músicos compulsivos.

Ahora bien, ¿Qué tiene que ver esta -ootra vez- improvisada teoría musical con el disco que cito acá?. Pues que al escucharlo tranquilamente en mi pieza, inconscientemente me representé la imágen de estar en una situación como la que mencioné: Ecos del Radiohead de sus primeros dos discos (temas como Bullet Proof, Street Spirit, Thinking About You, I Cant, High & Dry, Fake Plastic Trees, etc), la melancolía de Smiths (Well I Wonder, I know its over, Stretch out and wait, Back to the old House), Travis (Sing), R.E.M, Jeff Buckley, e incluso (me van a pegar) Audioslave y los Pearl Jam del Riot Act. Sin embargo, ojo, no estoy diciendo que esta banda sea un reciclaje y ensamblador ecléctico de collages y patisches de los referentes citados, todo lo contrario, nos encontramos acá con unos verdaderos pioneros de las futuras tendencias que marcaron la vanguardia británica post-Radiohead-The Bends; ya que de hecho, la primera influencia clara de Radiohead-The Bends la tomamos con el primer disco de Coldplay, y esta fue, en 1999.

 Como habrás podido apreciar, el apellido del vocalista es bastante sospechoso, y lo es, porque -quizás no tenías idea- pero Andy Yorke es el hermano menor de Thom Yorke.  Sin embargo, más allá de las diferencias físicas (no es bajito, sino alto y robusto, y no tiene un ojo caído), su influencia se acota exclusivamente a la extensión emocional (las similitudes vocales a ratos recuerdan bastante al Yorke de The Bends), y  la declinante y melancólica contemplación de las relaciones afectivas. Su voz es más grave, más “aterrizada”, quizás parecida al Yorke del Pablo Honey, al Jeff Buckley de Grace, o al Michael Stype de Out of Time.

En lo que respecta al contenido de las letras, Andy Yorke no aborda la mueca existencial en la que está anclado su hermano, ni expone crípticos pasajes pseudo intelectuales cimentados en la crítica ácida al contexto del hombre de su tiempo: alienado, individualista y sin artificio, ensalzazado a través de un remolino de atmósferas progresivas y psicodélicas, propias del complejo universo sonoro de OK Computer y Kid A.

Aquí no tenemos eso, solo baladas y medio tempos sencillos y sinceros, evocadores, de una melancolía sutil;  tímidamente inserta en un contexto declinante y brioso, que te da la sensación que en la intimidad de tu habitación las paredes se vuelven grises, las luces se atenuan, y afuera la lluvia cae fina deslizandose un rocío por la mohína claridad de la ventana. En síntesis, sin ser atmosférico, nos envuelve en una bruma taciturna, en sepia, pero más otoñal que sombría, más nostálgica que pesimista.

Las letras nos cuentan sencillas historias, rememoran indagaciones idealistas de ligazones afectivas, pasiones tiernas e inocentes, evasiones de amantes, o momentos de pareja marcados por el disfrute del afecto común. Con esto no quiero decir que las letras sean del tipo Te quiero yo/ y tú a mí/ ay, qué linda la primavera. No, como debería ser un miembro de la familia Yorke, las letras están cuidadosamente trabajadas en metáforas. Así, en baladas de medio tiempo como Higher than Reason (futura inspiración para lo que luego haría Travis?) el autor sutilemente elabora una comparación entre la marchita imágen de una parroquia abandonada por el tiempo, la naturaleza y la historia, con el sentir de su corazón ante el inminente abandono de la pareja. Poesía de lo sencillo. Así, en el contenido general de las canciones, notamos un dejo creciente de roturación sentimental entre las relaciones, de sensaciones cada vez más evidentes que no hay salida ni solución (Solved), pero de que aun hay una luz de esperanza bajo ese tormento de desazón. En suma, a lo largo de todo el disco encontramos sutiles exploraciones de los conflictos afectivos sin rayar en la obsesión compulsiva, ni en la catársis declinantes de la propia autoestima, todo es luz y sombras, todo es otoño e invierno. Todo pareciese ser ocaso, pero lo sincero de las inflexiones vocales, ensalzadas por bases acústicas sinceras y sin mayores pretensiones de crear atmósferas épicas, envolventes o etéreas, nos hace pensar que tras este lúgubre escenario de otoño, aún hay una luz que se resiste a marchar. El aliento del nombre de la persona amada empaña el vidrio grisáceo por el que se deslizan las gotas finas de la lluvia, pero aún puedes escribir sobre él el nombre de la persona que amas, porque aún no se ha marchado.

Para concluir, un début y casi despedida de un disco que quedó perdido no solo por el eclipse que significa ser hermano de un músico famoso y del engullimiento de un disco histórico (Ok Computer), sino que por ser un trabajo adelantado a su tiempo, profeta no en su propia tierra (el indie y el folk-rock ascendia más en Norteamérica que Inglaterra), y perdido entre la vorágine de bandas prodigio y pseudo pretenciosas que hubo en un comienzo tras la estela del rock progresivo, la electrónica vanguardista, el house, y la neo psicodelia. Un disco y una banda que pudo haber hecho mucho más si se hubiese situado en el nuevo contexto del post-brit pop, pero que terminó ahogado en la propia subvaloración e inconformismo de lo hecho. Una lastima, Andy Yorke, espero que regreses con tu proyecto.

Si llegaste hasta acá, te lo agradezco profundamente. Aquí tienes tu premio.

Bája el disco:


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